Q

Anónimo asked:

Hey my man! i love the new look of the blog, i think I stared at your header gif for a little too long, really trippy. Anyway, i don't know if you remember the band Vensaire, but you were really nice to us and I've always liked the stuff you post. Anyway, I'm doing a solo project now under the name OTIUM and I think you would like the song I just put out called Margot, my soundcloud is otium999, Hope all is well with you. Thanks again, -Alex LaLiberte

A

I really like it, truly. But now I’ll try something unusual, at least for me and the blog. I wrote some personal stuff and some quotes from a book I love. Hope it’s ok.

http://matineeashell.net/mp3-otium-margot/

Hace diez años era interesante platicar con nuestros amigos sobre los nuevos artistas que se valían de los programas digitales para hacer música no necesariamente similar al concepto que tenemos con respecto a la “música electrónica” y fantasear acerca de qué pasaría cuando éstos ya no requirieran de saber tocar un instrumento -o siquiera tener los integrantes necesarios- para hacer, no sé, una banda de rock. Pero no lo neguemos, hoy en día sigue siendo igual de interesante o incluso más. Uno de los factores para que esto siga siendo novedad es que nunca nos imaginamos cuánto avanzaría la tecnología, ni que ésta sería tan accesible al público en general. Es decir, ¿quién te dice que mañana no vas a encontrar en internet una sinfonía completa (que requeriría decenas de músicos para su elaboración o que uno supiera tocar todos los instrumentos) hecha por un joven de 12 años desde la comodidad de su laptop? Para ti o para mí podría sonar asombroso, pero otro factor de que sea tema de conversación es el que siga habiendo gente a quien no le agrade esto. No vayamos muy lejos, hay gente que todavía tiene problemas aceptando que músicos utilicen su computadora como instrumento, aun cuando sea para producir techno, house, dance o juke. Y si éstos tienen problemas, ¿a qué se enfrentan los músicos que utilizan herramientas digitales para hacer temas no catalogados como electrónica?

En años recientes, cuando me sentí más interesado por estos recursos como para investigar al respecto, he notado que hay dos tendencias que se siguen repitiendo. La primera sería que este artista digital se mantenga produciendo en solitario para su cuenta de Soundcloud, sin muchas presentaciones en vivo, o bien, que a mediano plazo consiga más gente que pueda llevar a una interpretación en vivo la instrumentación que él montó en sus canciones. Es muy raro que estos artistas triunfen de la manera convencional que todos conocemos.

Dicho esto, Katie Dey no sólo comparte los aspectos mencionados, sino que llega al punto de ensanchar las vertientes hasta un estado en donde es difícil definirle. El espectro lo-fi de sus canciones abarca caminos folk semi-acústicos, senderos de rock discordante, claroscuros donde se permite baladas y, por el final, se pierde entre el follaje con su incursión experimental en la electrónica ambiental -con matices orgánicos- de difusas vocales en un discurso abstracto que, de compararse, me hace recordar parte del trabajo visto con Turning Torso (digo, para tener una referencia más nacional). Es decir, se le pasará a catalogar como pop digital -porque obvio lo tenemos que catalogar, ¿acaso no nos gusta complicarnos?-. No obstante, el hecho de que esté rompiendo el internet, al menos en los minúsculos foros norteamericanos para los amantes de la disonancia, también va de la mano con la ideología que maneja con respecto a la música. Ella clama que no se trata tanto del tema en sí, sino de hacer de éste algo especial: “La música es capaz de hacer mucho más de lo que le permitimos”.

Para no dejar tan a la deriva esto de hacer algo “especial”, Katie Dey lo refleja de mejor manera cuando explica que ella no sabe de música (en su concepto más académico), sin embargo, el crear estos pasajes turbios de ruido -extrañamente- arrullador es algo que la llena por dentro y la ayuda a expresar emociones o partes de su vida que nunca podría plasmar en palabras. Vemos que sus letras son ininteligibles, lo cual es muy a propósito para que cada uno haga la interpretación que más le transmita la canción, ya sea por las diferentes perspectivas de cada uno o el lapso emocional en el que nos encontremos al momento de escucharla. Puesto en palabras, no parece algo innovador, y no creo que busque serlo, pero cuando te das tiempo para escuchar este álbum debut sabes que te encuentras con algo que escasea en nuestros días, algo a lo que posiblemente aspiremos de continuar esta línea de tecnología dentro de la música y las nuevas ideas que cada persona rara de internet comparte con sus conocidos; es algo que se plasma sincero y se continúa con virtuosismo -dentro de su estructura maltrecha- que, de forma extraña, ha cautivado a la gente de tal manera que es ésta quien comparte el álbum (pues la prensa se queda corta para todo el hype que este artista ha conseguido con el apoyo de usuarios en Bandcamp).

El día de ayer, asdfasdf se sumó al excelente catálogo de la familia Orchid Tapes (cual comprende material de artistas como Foxes in Fiction, Alex G., R.L. Kelly, Home Alone, Ricky Eat Acid, Arrange, Elvis Depressedly y -mi favorito- Coma Cinema), en donde se vendió en formato cassette su álbum hasta agotarse el mismo día.

Ejercicio 1

Malversación

-Los estudios parecen estar bien, más o menos así lo planteó el doctor, pero que eso no era garantía de que en un futuro no pudiera desarrollar un tumor. No pongas esa cara, en realidad desistió a mi presión sobre la posibilidad. Es decir, ¿siempre existe, no? Él deseaba que me callara. Que mejor me cuidara de la diabetes, que abandonara los dulces, “es de familia y es mejor prevenir”, me regañaba.

-Creí que sólo te daban dolores de cabeza. Y más que dejar los dulces, deberías plantearte dejar los refrescos. ¿Sabes cuánta azúcar tienen esas madres? –se acomoda el fleco, frunce el ceño, sabelotodo de voz chillona, cuasiperfecta Aura.

-En realidad eso son, ¿qué más pueden ser? Tú sabes cómo exagero. Además, mi amiga de la nueve, cual pude haber conocido desde la 16, Camila, la que no es precisamente la definición de bonita pero sí gusta y por montón, tenía dolores más fuertes. Migraña le llaman. A la fecha sigue viva, y ya sin novio. Te la presentaría, pero temo que encariñen y termines hablándole más que a mí. Y, exacto, ¿sabes cuánta azúcar tienen? ¡Dios!, sin eso me quedaría dormido apenas tocar la cama, y ambos sabemos que el internet es para trabajarse de madrugada, cuando puedes cambiar entre hacer ensayos de Investigación Documental o ver a Mia Khalifa darse tres vatos sin sentirte raro al respecto –se queja, es juzgado por la gente, hace que una señora con su hija se aleje, cae bastante mal Gabriel.

Un hado en forma de piedra rompe el gélido cielo de la noche. De enterarse, a como su malograda abuela le había presagiado unos meses antes de que Vesania le arramblara los vástagos -“hijo, no seas pendejo y ya ve queriendo algo para ti”-, otro adornar habría hecho cintura. Se despidieron miradas ufanas, quizá estropeado gesto en la ringlera de entes que ignorantes de haber extraviado su sensibilidad embisten el espacio con la intención de ser primeros. Visajes más, visajes menos, poco tenían de importante… no reparó en la fecha, era ya el tercer mes.

Entumecidos y desperdigados en lo atemporal, consiguió ojeras pronunciadas, resultado de enumerar los ya pesados años en desdén calórico hacia su ser. Eran muchos para cederse al público, pero muchas más fueron las personas que ocurrieron en éstos como para no tener una lista de escribanía cabezal coluda basural. No poseía amistades sino una por período, en donde empeñaba su confianza a sabiendas de jamás prolongar la estadía. Faltaría menos que fijar rostros a la memoria, llegaban a manera de fotogramas en cada vuelta legada a Donceles. Una imagen nunca es mala siempre y cuando me haga recordar qué soy, qué he sido, le decía a la pira en turno. Pero se consumía, porque un retrato sí permite malicia, y porque ella jura no saber posar. ¿Qué tan lejos es metro y medio? Lo suficiente para peligrarme, se guardó con recelo y para sí en el pestañeo mecánico.

“En una semana perderé interés en ti, me temo” le recordaba decir con amabilidad mientras alcanzaba con tenue braceo las gafas que tan variados motes le han dado. El verdadero resquemor de la venada, en realidad, ganaba entereza a costa de su facilidad por apartar cuanto fuese menos las limaduras que ya empolvaban su corazón, ahora lo sabía.

-¿Que de qué me estoy riendo? Ha de ser la suma de mis nervios y la gracia que causa encontrar gente sincera –“o tan pinche culera”.

-Siete días, siete días es lo que tengo antes de ser desechado -le pateaba el cerebro, el estómago, los testículos. En consecuencia, la libreta de ella sufre heridas de muerte, porque aquéllos no son trazos, no son líneas, sino tizne apetente de vacío níveo espejeado por el puente entre el carbón y la querella en juicios suyos. ¿Pero qué mentira decir? Vedar certezas mancilla su candor, que no es otro sino detener la mierda que ya colma la hoja. Sigue apalabrando por no dejar, abre la boca pero, ¿qué dice?, no entiende, la acompaña a casa-… Hace frío, ¿quieres mi chamarra?

Las hubo antes, y más antes que ésas. De violentada figura acechan dolidas siluetas, a veces en ciclos de males, lugares, nombres o color de cabello.

Inspirado un poco por esta canción, que ya escuchaba desde hace tiempo, he decidido escribir fuera de mi confort, siquiera un poco. No será lectura larga porque no suelo mantener la historia, además de que no mucha gente lee. Combinaré estructuras simples -porque es lo que somos ahora- con estilos más complejos, mas habrá vocabulario nuevo que quisiera añadir a mi uso habitual, de ése, el ignorado.

Llegué al punto donde no me basta saber tildar esdrújulas, eso apenas sirve para espantar bobos (por fortuna hay muchos). Lo que busco es bailar fluido entre letras, y no tanto en un intento poético, sino por diversión experimental.

Es por ello que un primer paso será conocer mi idioma, por supuesto, más allá de las pocas palabras que me ha dado la educación mexicana. Es decir; no puedes ser un buen pintor si te conformas con los colores primarios. O sí, quizá. Tampoco sé de pintura. Pero… bueno, si todo falla, al menos espantaré bobos más inteligentes.

Cosas a saber:

1. Esto es por mí.

2. Prometo leer más.

3. Despedir al asiático de la oficina por ser el único de ojos rasgados no es racismo, es feng shui.

4. Kanye West no es tan ególatra. (Sí lo es, pero no tanto.)

5. Cuando hago al por mí suelo hacerlo muy bien.

5.1 …a menos que no sea para mí, en dado caso abandono a los pocos días.

6. No juzguen la intención de esto con la letra de la canción, sino por la voz.

7. Esto es a largo plazo (al chile, porque luego quieren todo en chinga y ps nel).

8. También será un ejercicio audiovisual.

9. Tengo clase de portugués por la mañana, así que lo dejo hasta aquí. Boa noite!